Cada vez que navegas, tu dispositivo comparte pequeños datos técnicos —modelo, resolución de pantalla, idioma, tipo de navegador, batería...—. Por separado no dicen nada de ti, pero combinados forman una especie de huella única casi tan identificable como una cookie.
Esta técnica se llama fingerprinting (huella digital del dispositivo), y permite reconocerte entre visitas aunque borres las cookies. Sumado a tu historial de búsquedas, tus "me gusta" y tu ubicación, las empresas construyen un perfil bastante preciso de tus intereses, tus rutinas e incluso tu estado de ánimo.
El fingerprinting no depende de las cookies: combina rasgos técnicos de tu propio dispositivo para reconocerte igualmente.
Cada foto que haces con el móvil guarda, además de la imagen, información invisible a simple vista llamada metadatos: fecha y hora exactas, modelo del dispositivo y, si tienes la ubicación activada, las coordenadas GPS exactas de dónde se tomó.
Al subir esa foto a una red social o compartirla directamente, puedes estar revelando dónde vives, dónde estudias o tu rutina diaria sin escribir ni una palabra sobre ello.
Una imagen aparentemente inocente puede llevar pegada la ubicación exacta donde se tomó, sin que se note a simple vista.
La configuración por defecto de la mayoría de redes sociales prioriza que compartas lo máximo posible, no tu privacidad. Revisar unos pocos ajustes reduce muchísimo tu exposición:
Revisar estos ajustes no lleva más de dos minutos, y reduce significativamente lo que cualquiera puede ver de ti sin que lo sepas.
La ley española de protección de datos (LOPD-GDD, alineada con el reglamento europeo RGPD) te da derechos concretos sobre tu información:
Además, existe una protección reforzada específica para menores de edad respecto al consentimiento y al tratamiento de sus datos.
Entra en la configuración de privacidad de una red social que uses y revisa quién puede ver tu perfil, tu ubicación y tus fotos etiquetadas. Ajusta lo que no te parezca adecuado.
Estos derechos son ejercibles de verdad: puedes pedir a cualquier empresa que te diga qué sabe de ti, y que lo borre si quieres.