Unidad 5
¿Comprar o alquilar?
Es una de las decisiones económicas más grandes que vas a tomar en tu vida, y no hay una respuesta única que valga para todos. Depende de cuánto tiempo piensas quedarte en un sitio, de tu trabajo, de si quieres tener flexibilidad para moverte, y de cuánto has podido ahorrar.
Comprar
- A largo plazo, acabas siendo dueño de algo con valor que puedes vender.
- Las cuotas no suelen subir de golpe como sí puede subir un alquiler.
- Asumes gastos que el propietario no tiene si alquila: seguros, impuestos, comunidad, mantenimiento.
- Te ata más a un sitio: cambiar de ciudad o de piso es mucho más complicado.
Alquilar
- Mucha más libertad para moverte si cambias de curro, de ciudad o simplemente de idea.
- No asumes los gastos de ser propietario (comunidad, impuestos, mantenimiento).
- La cuota mensual suele ser menor que la de una hipoteca del mismo piso.
- A largo plazo, no te queda nada en propiedad: ese dinero no vuelve.
¿Cuánto puedes permitirte?
Mucha gente solo calcula la cuota mensual y se olvida de un detalle importante: los bancos casi nunca financian el piso entero. Normalmente necesitas tener ahorrado, como mínimo, un 20% del valor de la vivienda antes de pedir la hipoteca, más los gastos de la compra (que pueden rondar otro 10%).
Después está la cuota mensual. La regla que usan los expertos: la cuota de la hipoteca no debería superar el 30-35% de tus ingresos, y sumando todas tus deudas (hipoteca incluida), no deberías pasar del 40%.
¿Qué cuota podrías asumir?
A fondo
Cómo se reparte tu cuota: la amortización
Cada cuota mensual de una hipoteca se compone de dos partes: capital (lo que realmente devuelves del dinero prestado) e intereses (lo que cobra el banco por prestártelo). Lo que sorprende a mucha gente: esa proporción no es fija durante todo el préstamo.
Con el sistema más habitual en España (llamado sistema francés), al principio pagas sobre todo intereses, y muy poco capital. Con el paso de los años, esa proporción se va invirtiendo, hasta que en los últimos años casi toda la cuota es capital.
¿Por qué importa esto? Porque si algún día puedes permitirte adelantar dinero para reducir tu hipoteca (amortización anticipada), hacerlo al principio del préstamo ahorra muchos más intereses totales que hacerlo al final — estás reduciendo el capital sobre el que se calculan los intereses futuros durante más tiempo.
Antes de firmar la hipoteca
Si algún día pides una hipoteca, hay conceptos que te conviene entender antes de sentarte en el banco:
El tipo de interés es lo que te cobra el banco por prestarte el dinero. Pero para comparar de verdad entre ofertas, fíjate en la TAE: incluye el interés más todas las comisiones y gastos adicionales, así que muestra el coste real del préstamo.
El banco también estudiará tu solvencia: te pedirá tu nómina, tu contrato de trabajo y comprobará qué otras deudas tienes antes de decidir si te presta el dinero y en qué condiciones.
Ayudas y alternativas que existen
No todo el mundo llega a la vivienda por la vía "tradicional". Existen algunas alternativas que conviene conocer:
- VPO (Vivienda de Protección Oficial): viviendas con precio limitado por la administración, por debajo del mercado. Pensadas sobre todo para jóvenes que compran su primera casa y familias con ingresos limitados.
- Ayudas al alquiler: algunas comunidades autónomas ofrecen ayudas económicas para quienes tienen pocos recursos y necesitan alquilar.
- Deducciones fiscales: según tu comunidad autónoma y tu renta, puede haber deducciones tanto por comprar como por alquilar vivienda habitual.
- Alquiler con opción a compra: alquilas un piso durante unos años, y parte de lo que pagas de alquiler se descuenta del precio si luego decides comprarlo. Útil si aún no tienes ahorrada la entrada.
En la próxima unidad: Inversión — cómo hacer crecer el dinero que ya sabes ahorrar.